Cuando la fe mueve montañas, 2002. Dos décadas después

PROA21 inauguró la exposición del artista belga Francis Alÿs curada por el prestigiosos critico Crítico, curador e historiador de arte Cuauhtémoc Medina.
Cuando la fe mueve montañas es un evento de motivación política y expresión poética, una acción monumental concebida como un proyecto absurdo y ejecutada por el poder del entusiasmo colectivo.
El proyecto se fue gestando en las mente de su creador durante la Bienal de Lima del año 2000 pero no fue hasta el 2002 cuando Cuauhtémoc Medina fue convocado como curador de la III Bienal Iberoamericana de Lima e invitó a Francis Alÿs para llevar a cabo la performance.
Alÿs recorrió las urbanizaciones informales de Ventanilla y quedó asombrado con la resiliencia de los inmigrantes de origen campesino que estaban transformando la ciudad en una megalópolis. La sensación de desesperación social y política del momento le sugería la necesidad de proponer una “respuesta épica” en la forma de una alegoría social. Para el artista, era imprescindible efectuar un gesto memorable y esperanzador. En sus palabras: “un beau geste a la vez inútil y heroico, absurdo y urgente.”


Finalmente, el 11 de abril de 2002 varios cientos de personas unieron sus esfuerzos para desplazar una duna unos centímetros de su locación original. La obra, titulada Cuando la fe mueve montañas, era una acción al mismo tiempo heroica y absurda que evocaba el inmenso costo que implican los avances sociales, al mismo tiempo que afirmaba la necesidad de la acción colectiva y el cambio. Concebida en el ocaso de la dictadura de Fujimori, al inicio de una nueva etapa de democracia en el Perú, Cuando la fe mueve montañas proponía también marcar una era de retos y cambios con un gesto que quería desafiar el pesimismo y desesperación, con un gesto sorprendente: un milagro profano.
Más allá de ese sentido político, la acción propuso una serie de meditaciones e imágenes. Realizada en medio de los llamados “pueblos jóvenes” del distrito de Ventanilla, la obra meditaba sobre la importancia que en la nueva configuración de Lima como megalópolis tenían los asentamientos incesantes de inmigrantes del interior del país.


El evento se regía por un eslogan paradójico que planteaba una crítica a los dogmas de la racionalidad económica: “Máximo esfuerzo, mínimo resultado”. Además, la obra adelantaba la importancia que tanto en la obra de Alÿs, como en la investigación artística del nuevo siglo, tendría la cercanía de los términos “política” y “poética”.
A dos décadas de distancia, esta muestra explora la documentación de esta acción que se ha convertido en un referente del giro social del arte del siglo XXI y en la memoria del arte contemporáneo del Perú. Más allá de reconstruir su historia, pensamos que el voluntarismo poético de esa acción vuelve a ser relevante en un momento nuevamente turbulento de la historia.

Cuando la fe mueve montañas intenta traducir las tensiones sociales en relatos que, a su vez, intervengan en el paisaje imaginario de un lugar. La acción procura infiltrarse en la historia local y en la mitología de la sociedad peruana (incluidas sus historias del arte), para insertar otro rumor en sus narrativas. Si el guión cumple las expectativas y logra interpelar las angustias de esa sociedad en ese tiempo y lugar, puede convertirse en un relato que sobreviva al propio acontecimiento. Es entonces cuando tiene el potencial para convertirse en una fábula o un mito urbano. (…) La duna se movió: no fue una ficción literaria; eso efectivamente sucedió. No importa cuán lejos, y de hecho solo se produjo un desplazamiento infinitesimal, pero al viento le hubiese tomado años mover una cantidad de arena equivalente. Así que fue un pequeño milagro. La historia comienza allí. Y las interpretaciones que de ella se hagan no tienen que ser precisas, sino tener la libertad de ir moldeándose con el tiempo.
Francis Alÿs, 2002
PROA21
Av. Pedro de Mendoza 2073, La Boca













