SAN JUAN EVANGELISTA El Greco

18 septiembre, 2012 2:46

UNA OBRA DE EL GRECO PERTENECIENTE AL MUSEO DEL PRADO SE EXHIBE EN EL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES DE BUENOS AIRES EN CARÁCTER DE PRESTAMO

“SAN JUAN EVANGELISTA” Doménikos Theotokópoulos, El Greco
Con la introducción de Rafael Alonso, actual restaurador del Museo del Prado, quedó inaugurada la exposición de la obra San Juan Evangelista de El Greco en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Jesús en el Huerto de los Olivos

La magnifica obra del siglo XVII se exhibe junto a “Jesús en el huerto de los olivos” óleo también pintado por el maestro español de origen griego, perteneciente a la colección del MNBA.

Otras obras de la escuela española del acervo del MNBA, de temática religiosa, como “San Francisco en meditación” de Francisco de Zurbarán, “Cristo a la columna” de Luis de Morales, la escultura “Un ángel con la cabeza de San Juan Bautista” de Alonso Cano, complementan el contexto de la época.

Director CCBA, Pte. AAMNBA Julio C. Crivelli, Rafael Alonso, Guillermo Alonso y Pedro Jesús Fernández por la Embajada de España

Este programa se lleva a cabo con el auspicio de la Embajada de España, y el aporte económico de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, BBVA Francés, Telefónica, la Cámara Española de Comercio de la República Argentina y Befesa.

Presentación de Jacob a Isaac


La exhibición permanecerá abierta al público desde el 18 de septiembre al 2 de diciembre en la sala de arte manierista y barroco de la planta baja del Museo Nacional de Bellas.Temática de la obra
San Juan, el discípulo preferido de Jesús aparece en diversas escenas del Nuevo Testamento. Tras la dispersión de los Apóstoles parte hacia Asia y se establece en Éfeso, donde fue detenido a una edad muy avanzada. Desterrado a la isla de Patmos redacta el Apocalipsis. Favorecido por una amnistía regresa a Éfeso, y compone allí su Evangelio. El sumo sacerdote de Diana en Éfeso lo somete a una prueba de la que sale victorioso. Juan bebe sin consecuencias un brebaje envenenado con serpientes. La iconografía de este episodio suele estar representada por una serpiente o un pequeño dragón que sale de la copa.
En el caso de esta obra San Juan aparece como un joven, vestido con una túnica verde y un manto rojizo, colores con los que suele aparecer representado y ante uno de sus característicos fondos grisáceos con nubes, señalando con su mano izquierda, sumamente expresiva, el cáliz con una serpiente que sostiene en su diestra.
El Greco lo representa en actitud de diálogo, probablemente con otro apóstol, mientras ofrece un cáliz del que sobresale un líquido que toma forma de dragón, en alusión al intento de envenenarle por un sacerdote del Templo de Diana de Éfeso.
Parece tratarse de una obra aislada, que no formaba parte de ningún Apostolado, aunque presenta profundas semejanzas -en cuanto a iconografía, composición y formato- con las representaciones de San Juan de los Apostolados de la Casa-Museo de El Greco y la Catedral de Toledo.

Pese a carecer de firma e ignorarse su procedencia, es unánimemente aceptado por la crítica como realizada por El Greco, y pertenece a la época en la que su pintura se hace más extrema y expresiva, la más conocida por el público.

El óleo del Prado se exhibe en la sala Manierismo y Barroco de la Planta Baja del MNBA, ocupando un sito relevante en diálogo con las obras que integran el guión de la colección permanente.

Sobre el autor
Doménikos Theotokópoulos, El Greco Candia, Creta, 1541 – Toledo, 1614
“El Greco se formó en los talleres cretenses pero hacia 15676 se trasladó a Venecia, donde modificó su manera post-bizantina hacia una pintura con mayor énfasis en los contrastes cromáticos y mayor preocupación por el manejo anatómico y espacial. Estos cambios se afirmaron durante su posterior permanencia en roma. Hacia 1576 se trasladó a España y en 1577 está documentada su presencia en Toledo, donde permaneció hasta su muerte. En esta ciudad su estilo evolucionó hacia una síntesis muy personal, en la que el color y la pincelada adquirieron un papel fundamental. Paralelamente introdujo alteraciones anatómicas cada vez más radicales y ubicó los personajes representados en espacios que desafían las leyes de la perspectiva renacentista, bajo cielos surcados por ramalazos de luces, en una atmósfera casi irreal.”

Museo Nacional de Bellas Artes. Sala Manierismo y Barroco
Martes a viernes de 12.30 a 20.30 / Sábados y domingos de 9.30 a 20.30
Del 18 de septiembre al 2 de diciembre de 2012.
Avenida del Libertador 1473
Entrada libre y gratuita

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