PAOLA COHEN

6 septiembre, 2019 19:32
Espacios constructivos 1

Espacios constructivos 1

El crítico Rodrigo Alonso analiza la producción actual de la artista Paola Cohen más conocida en el exterior donde exhibe en forma regular. Cabe destacar su formación con maestros como Juan Doffo, Elena Oliveras, Andrea Giunta y Florencia Battiti entre otros, que dieron sustento teórico-práctico a su obra.

RETRATO DE LA ARTISTA PLURAL
Rodrigo Alonso

Jardines de Giberny

Jardines de Giberny

El trabajo de Paola Cohen llama la atención por su diversidad y por el modo en que incorpora las improntas de numerosos legados plásticos. Algunos de éstos son asumidos explícitamente por la artista, como sucede en la serie Querido Vincent (2017-18), inspirada en la magnífica producción de Vincent Van Gogh, o en varias obras que hacen referencia a la ciudad de Nueva York y que incluyen homenajes a los campos cromáticos de Mark Rothko. Otras veces, esos legados están internalizados en los recursos técnicos y compositivos, en las manchas y las veladuras, en las pinceladas, los chorreados y la gestualidad.

Paola Cohen

Paola Cohen

Cohen desarrolla diferentes series de manera simultánea. Se desplaza desde la figuración a la abstracción con absoluta libertad. Evita quedar atrapada en una visualidad definida y prefiere dar rienda suelta a la inspiración momentánea, a los temas que la acompañan a lo largo de su vida artística o a las imágenes que van cobrando forma espontáneamente sobre las telas. Si algo la caracteriza es una expresividad contundente, que por momentos es lírica, y en otras ocasiones va de la mano de una sólida estructura compositiva. En general, hay poca improvisación; en todo caso, en los trabajos más abstractos, se pone en juego un automatismo que termina encontrando casi siempre una configuración visual clara, ordenada y potente.

Espacios Constructivos 2

Espacios Constructivos 2

Como en la obra de toda artista, hay motivos recurrentes, investigaciones sostenidas, abordajes preferidos, obsesiones. El interés por la espacialidad pictórica la ha llevado a desarrollar la serie Espacios constructivos (2016-18), que examina con sistematicidad y rigor diferentes modos de estructurar la dimensionalidad polivalente de la pintura. En algunas piezas de esta serie, hay una exploración de superficies topográficas que conforman soportes fluidos para construcciones arquitectónicas más o menos ambiguas de líneas cruzadas. En otras piezas, hay un interés en las perspectivas y los puntos de fuga que configuran ambientes de un fuerte carácter centrípeto, que capturan la mirada del espectador y la arrastran hacia el interior de la tela. En otros casos, hay un acento en lo arquitectónico, que casi siempre se presenta como un conglomerado de líneas que definen alguna suerte de edificio o de andamiaje, más o menos definido, más o menos estable.

Ni una menos

Ni una menos

A todo esto se suma una compleja trama visual sostenida en un estudiado uso del color. En Saudade (2016), por ejemplo, cobra protagonismo una cuadrícula multicolor a partir de la cual se desprenden con dificultad algunas formas reconocibles (un edificio, una casa, etc.). A veces, los títulos funcionan como elementos de organización figurativa y conceptual. Sabiduría (2016) es, a primera vista, una obra prácticamente abstracta, poblada por líneas ordenadas en la verticalidad del lienzo; sin embargo, su título nos invita a ver allí una posible biblioteca colmada de libros que va perfilándose con lentitud en la cabeza del espectador. En una obra como Theatron (2016), la abstracción persiste a pesar de su nombre, que nos insta a detectar el volumen de un espacio destinado a espectáculos públicos. En otros casos, como Palacio de Cnosos (2016), la referencia es tan precisa, que no podemos dejar de remitir su configuración visual a la de los laberintos griegos. Finalmente, hay algunas obras que incorporan unos acentos lumínicos que tensionan las imágenes en su interior. Esta luminosidad aparece con frecuencia en los fondos, a la manera de un resplandor o de un sector encendido. Su presencia actúa como contrapunto cromático, pero a veces introduce alguna sugerencia narrativa que el observador deberá evaluar.

En el terreno de los trabajos figurativos, son también las series las que permiten organizar el análisis. El conjunto reunido bajo el nombre de Relatos de la infancia (2014-2015) se basa en recuerdos y fotografías familiares. En él se plasma un universo infantil, básicamente femenino, que bien podría representar o evocar la niñez de cualquier mujer, en tanto no hay un anclaje en situaciones históricas o contextuales específicas. Más bien, la serie se inclina hacia ciertas imágenes paradigmáticas y símbolos. Hay un vestido que se repite sin cesar, con diferentes estampados y colores, pero hay igualmente algunos personajes que fomentan la alegoría, como sucede en Las maravillas de Alicia (2014), donde la protagonista podría ser una niña cualquiera o una cita al afamado relato de Lewis Carroll. En todas las obras de este grupo, las figuras, precisamente delineadas, se recortan de un fondo abstracto no menos elaborado, en el cual se destacan los chorreados.

Guerras, madres, chamanas y amantes

Guerras, madres, chamanas y amantes

Otro núcleo de producciones se enfoca en la naturaleza. De manera muy directa, Cohen captura aquí el esplendor y la vitalidad de pájaros y flores, representados con líneas potentes y una cromaticidad vibrante. Son obras en las cuales se percibe el placer y la libertad de la pintura, que prescinden de las lecturas conceptuales para enfrentarnos al impacto emocional del contacto inmediato con el mundo natural. Algunos títulos hacen hincapié en los procesos singulares de este mundo, como Floreciendo (2017) o Renacimiento (2016). En algunos de los casos, y como sucedía en la serie anterior, los fondos poseen un tratamiento abstracto notable, aunque aquí éstos suelen estar más integrados a la totalidad de la composición. La obra Guerreras, madres, chamanas y amantes (2019), se aparta un poco de todo esto, en tanto acude a un paisaje cubierto de rosas para remitir a un universo femenino de mujeres fuertes, destacadas en sus roles sociales. Sin embargo, esta obra entronca con la preocupación permanente de la artista por indagar dicho universo, una preocupación que se acentúa en series como Encorsetada (2013).

Finalmente, el análisis de la obra de Paola Cohen no estaría completo sin hacer referencia a sus trabajos puramente abstractos. En ellos se pone de manifiesto, no sólo el refinamiento y la sensibilidad que es posible transmitir aún en ausencia de imágenes, sino también, la variedad de las técnicas y los recursos que forman parte de la batería de herramientas plásticas de la artista.

Aquí se perciben la espontaneidad de las pinceladas, la energía de los campos cromáticos, los deslizamientos matéricos direccionados por las espátulas, las profundidades inducidas por las transparencias y las veladuras, la singular trayectoria de los chorreados, la imprevisibilidad gozosa del automatismo. Son trabajos que siempre la acompañan, porque no se proponen como opuestos a los figurativos, sino como su complemento necesario. En unos y otros, la artista despliega la autenticidad de su pintura, ecléctica, diversa, contundente y plural.

www.paolacohen.com

paola@paolacohen.com

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