LOS DEMONIOS, INICIADOS Y AQUELARRES

6 mayo, 2014 0:07

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La Salamanca es la muestra que Tadeo Muleiro exhibe en Ro Galería de Arte hasta el 11 de mayo.

Así como lo viene trabajando desde sus inicios, está presente la iconografía de los mitos latinoamericanos, en este caso proveniente de leyendas originarias de Santiago del Estero o Tucumán.

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El chivo, la bruja y los cuervos

La Salamanca de Muleiro es una fusión entre el aquelarre español y los ritos agrarios. En el norte de nuestro país se lo considera una cueva o un monte donde brujas y demonios celebraban sus reuniones, en las que un iniciando, que acudía para aprender el arte que le interesaba y ser el mejor en él, debía pasar tres pruebas iniciáticas; una suerte de pacto con el diablo.

En los acrílicos sobre papel que se observan a la izquierda de la sala, encontramos que no sólo los títulos hacen referencia a lo ya mencionado sino que es como seguir un mito ilustrado: el iniciado debía besar el rabo de un chivo maloliente como en Bajo el grito del Kakuy y En la cueva de la Salamanca, aguantar la presión de los anillos de una enorme serpiente llamada Viborón que queda testimoniada en Ceremonia en el Monte y vencer a un basilisco criollo de ojos brillantes sosteniendo la mirada como aparece en El ojo del Basilisco.

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Ceremonia en el monte

 No es en vano que esta criatura sea de origen griego y haya sido fusionada luego por los americanos con el mito del Colo Colo mapuche. Es una bestia mitad gallo mitad culebra.
Me detengo en esto en particular, porque Tadeo Muleiro, como lo afirma Mariano Soto en el texto de sala, es un antropófago gentil: “El Manifiesto Antropófago de Oswald de Andrade representa uno de sus puntos de partida conceptuales, y así Tadeo ingiere cosmogonías y sistemas culturales para regurgitar luego su propia síntesis: una amalgama sorprendente, que transita lo trascendental, lo estetizante, lo técnico-artesanal, pero también lo desenfadadamente pop.”

Nada es casual en la obra de Muleiro. Ni sus formas, ni su imaginería, ni los colores. Nada está librado al azar. La misma paleta que aparece en los acrílicos la utiliza en los trajes y esculturas en tela, solo hace falta mirar a El chivo, la bruja y los cuervos o al Apasanka-Supay (del quechua, araña-demonio) que sale a recibirnos apenas ingresamos a la galería, como si quienes estuviéramos participando del aquelarre muleriano fuéramos nosotros, los iniciados al mundo mágico de este artista que pareciera querer llevarnos a recorrer la vasta mitología latinoamericana.

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La Salamanca

Según cuenta la leyenda, aquel que escuche la música de la Salamanca vivirá sumergido en el terror, a no ser que tenga un rosario como amuleto para no ser tentado por el Supay; rosario que la mujer del video La Salamanquera deposita en una calavera abierta y se entrega al macho cabrío, una de las tantas representaciones del mal, que baila desenfrenadamente sobre el techo de un sexto piso.

Aquellos que quieran enfrentar a estos dioses, mitad hombre mitad animales, debe concurrir a Paraná 1158 de Lunes a Viernes de 12 a 20 hs. La serpiente, el basilisco y el diablo los estarán esperando…

Ana Clara Giannini

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