Dos nuevas obras monumentales del artista italoargentino Marino di Teana se incorporan al paisaje porteño.


El Museo Nacional de Bellas Artes y la Asociación Amigos presentan dos esculturas a gran escala de Marino di Teana: Aube y Homenaje a Lao Tse, ambas instaladas recientemente en cercanía con la Floralis Genérica de Eduardo Catalano en los jardines diseñados por Thays.

Homenaje a Lao Tse y Aube fueron realizadas en Buenos Aires siguiendo los planos originales del artista y permanecerán exhibidas hasta septiembre del próximo año. La primera en el acceso a la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes; en tanto que Aube está en la Plaza Rubén Darío, la esquina de Avenida Presidente Figueroa Alcorta y Avenida Pueyrredón.

El nombre Aube es de origen francés y significa amanecer o luz. Este nombre evoca la imagen del alba, simbolizando nuevos comienzos, iluminación y esperanza.
La instalación de estas esculturas, con la curaduría de María José Herrera, recupera un anhelo histórico: fue en esos jardines donde Jorge Romero Brest, director del museo en los años sesenta, imaginó emplazar una obra monumental de di Teana, en el marco de una gestión modernizadora alineada a estándares internacionales de excelencia. Con esta presentación, di Teana regresa simbólicamente al país donde se formó, reafirmando la potencia visual y espacial que define su obra.
“Si el universo es bello, lo es gracias a la relación entre volumen y espacio, en todos los niveles…”
Marino di Teana, 1982
Marino di Teana: una figura clave de la escultura contemporánea
Francesco Marino (Teana, Italia, 1920 – Francia, 2012) llegó a Buenos Aires a los 16 años y se formó en la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”, de la cual egresó en 1951 con altos méritos. Participó activamente en la escena porteña, en un momento en que la abstracción y el arte concreto ya habían impactado en el medio.
En 1952 regresó a Europa para conocer de primera mano aquello que había estudiado. Tras una breve estadía en Galicia, se instaló definitivamente en Francia, donde desarrolló una destacada carrera sin renunciar a su nacionalidad argentina.
Reconocido exponente de la “escultura arquitectónica”, di Teana instaló más de cuarenta y cinco obras monumentales principalmente en ciudades de Francia, Alemania, Italia y Suiza. Su producción se basa en un concepto central de la escultura moderna: la comprensión del “vacío” como espacio activo, energético y expansivo.
Su lenguaje, de impronta brutalista, explora masas sólidas, realizadas principalmente en hierro y acero Corten, que dialogan con silencios magnéticos, en superficies que mutan con la exposición al clima y al tiempo.













