COMO UN DESTELLO

23 junio, 2017 18:17

CNB Contemporánea (Riobamba 985, CABA) presenta Como un destello, una exhibición de arte contemporáneo que reúne instalaciones, videos, fotografías, objetos y dibujos de veintidós artistas argentinos.

¿Puede ser la oscuridad un refugio de la iluminación total y permanente del mundo contemporáneo?
A través de un repliegue de la luz en el espacio de exhibición, la muestra intenta señalar aquello que se nos presenta desde la sombra: el destello, esa pequeña fracción del mundo que resiste las normas de visualidad dominantes y que, con su frágil luz propia, se hace presente al menos por un instante.
Espectáculos de música, cine, poesía, conferencias, danza y teatro acompañan este proyecto curatorial (Ver programación en www.casadelbicentenario.gob.ar)

Artistas: Eduardo Basualdo, Dolores Cáceres, Aili Chen, Christian Delgado y Nicolás Testoni, Alfio Demestre, Matías Ercole, Tomás Espina, Ana Gallardo, Carlos Huffmann, Ignacio Iasparra, Pablo La Padula, Estefanía Landesmann, José Luis Landet, Rosalba Mirabella, Andrés Pasinovich, Malena Pizani, Ricardo Pons, Florencia Rodríguez Giles, Verónica Romano, Luciana Rondolini, Diana Schufer.
Curaduría: Cristina Blanco

CASA DEL BICENTENARIO
Riobamba 985. Entrada gratuita
Horarios de visita: Desde el 17 de junio. Martes a domingo y feriados de 13 a 21

TEXTO CURATORIAL
Cuando la luz obnubila ya no hay percepción posible: en lugar de alumbrar, ese brillo incandescente deslumbra, enceguece, y lo iguala todo. Fascinados por la proliferación de imágenes en la cultura contemporánea, ¿cómo escapar a tanto estímulo? Como un destello propone un repliegue de la luz en el espacio de exhibición, en un intento por vislumbrar aquello que se nos presenta desde la sombra.

La tradición teórica occidental ha estudiado la dialéctica luz-oscuridad desde los inicios de la representación pictórica. La sombra ha sido concebida primero como figura de sustitución, huella o doble; luego, como exteriorización del alma, dando lugar a la dimensión fantasmática; y recién con el advenimiento de la perspectiva, como la proyección de un cuerpo que se interpone a una fuente de luz. En adelante, las experimentaciones en torno a esta idea reaparecen una y otra vez enmascaradas en renovados lenguajes estéticos.

La oscuridad, en su carácter atmosférico, ha tenido connotaciones siempre asociadas a lo tenebroso, lo siniestro; un entorno que representa la idea del destierro como amenaza. Sin embargo, la filosofía contemporánea retoma este concepto desde otra perspectiva. No se trata necesariamente de una mirada celebratoria de la sombra, propia de la tradición oriental, sino de esbozar una nueva pregunta para pensar el presente: ¿es la oscuridad un refugio? Permanecer en las sombras, habitar las tinieblas, puede leerse como un potente gesto de resistencia a la estandarización de las prácticas estéticas, una alternativa a la fuerza homogeneizante, propia de la iluminación total y permanente. Permite, al mismo tiempo, la emergencia del destello: ese acontecimiento fugaz e intermitente que nos atraviesa y restaura el sentido propio de nuestra percepción.

Forman parte de esta exposición, miradas muy diversas que problematizan la oscuridad de su propio tiempo. En algunos casos, aparecen referencias críticas hacia la hipervisualidad y la hiperconectividad. En otros, se exploran dimensiones alegóricas, como la restitución de lo espectral gracias a la disolución de la luz. Hay artistas que trabajan desde los márgenes de la percepción; y hay quienes, por su parte, reelaboran la idea del destello como fragmento: esa pequeña fracción del mundo que resiste las normas de visualidad dominantes y que, con su frágil luz propia, se hace presente al menos por un instante.

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