COLECCION DE IMAGENES

19 septiembre, 2017 18:47

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UN GABINETE DE CURIOSIDADES EN EL CENTRO CULTURAL RECOLETA

Inauguró la muestra “Colección de Imágenes” de Gonzalo Pedraza en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta.

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“Colección de imágenes” realizó la siguiente pregunta a mil jóvenes de entre 13 y 18 años: ¿Qué ves cuándo ves? Cada uno reflexionó sobre cómo ve, en qué se fija, y cómo, en definitiva, construye su imagen del mundo. Sus respuestas se materializaron en fotografías que fueron enviadas al Recoleta. Se imprimieron en imanes, creando una colección de imágenes de 1000 formas de ver.
Asimismo, la propuesta nos convoca desde el rol de curadores: las imágenes son imanes que podemos trasladar y disponer sobre un muro limpio para armar nuestro propio recorrido, nuestro propio recorte de esa realidad, y así volver a preguntarnos: ¿qué vemos cuando vemos lo que otros vieron?

En esta breve entrevista realizada por Noelia Rondina para RevistaMagenta.com, el artista chileno Gonzalo Pedraza explica el proceso creativo de la muestra en la cual participaron cientos de alumnos de colegios públicos y privados de la Ciudad de Buenos Aires.

NR- ¿Cuáles fueron las constantes que encontraste  en ese recorte que realizaron los chicos frente a la pregunta “qué ves cuando ves”?
GP- Los chicos tomaron imágenes de su “radio”, es decir, de cosas, situaciones y cuestiones que los rodean en su ámbito cotidiano. Sus fotografías huyen de la pretensión, de lo que se entendería como una “buena” fotografía, el click que hacen con su cámara denota completa honestidad.

NR- ¿Dónde crees que reside el vínculo entre esta Colección de imágenes y tu formación como historiador del arte especializado en coleccionismo?
GP- Creo que cuando uno se forma en historia del arte está siempre observando imágenes de arte antes que “obras artísticas”, los estilos y grandes maestros son enseñados a través de proyecciones y fotografías. Es nuestra condición colonial y que se debe pensar no como una falta, sino como un motor interesante que puede activar otras áreas. La mía fue el coleccionismo una práctica que no solo pertenece al arte, sino a la naturaleza, y que engloba artefactos de distinta índole y tradición.

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NR- ¿A qué tipo de mecanismos culturales recurriste para montar esta muestra?
GP- Este proyecto está basado en el fenómeno “pintura de gabinete” que se produjo en los Países Bajos en el siglo XVII. Un grupo de pintores de la talla de Brueghel y Rubens, y las nuevas generaciones, reprodujeron un conjunto de artefactos naturales y artificiales en un mismo cuadro: la colección de un sujeto con poder, que quería presentar un catastro de sus posesiones. La manera en cómo construyen y cómo se desarrolla este fenómeno es interesante. Son mecanismos complejos que plantean ideas como la espacialidad, el interior, los saberes, los conocimientos, todos mezclados y conectados. Era un modo de pensar, una tesis sobre lo que se sabe y lo que no se sabe, que se desarrolló hasta observarlo hoy día en los sistemas operativos de las computadoras. Hoy vemos en “modo gabinete”, nos basamos en imágenes que conectamos y desconectamos, y creo que las generaciones expuestas a los sistemas operativos funcionan así, de manera múltiple. Colección de imágenes se basa en un fenómeno antiguo, pero que está presente y los espectadores “adolescentes” comprenden la idea de entregar una imagen, extraer, situarla en un plano y relacionarla de manera múltiple, como si estuvieran en su teléfono o computadora, pero de manera física. La poética del proyecto es que estando “vacío”, sin espectador, no podría funcionar. Es una muestra en donde se pone en juego la iconoclasia.

NR- ¿Cuál es tu análisis respecto al resultado, tanto de las imágenes tomadas como de la muestra en su totalidad?
GP- Me impresiona el resultado, por un lado de una muestra que es una instalación que no construye una imagen en si misma; y por otro que esconde un infinito de imágenes que se despliegan en contenedores también infinitos. Es una dicotomía de armado y desarmado como sucedió en las pugnas iconoclastas a lo largo de la historia.
Las imágenes que llegaron me parecen de una densidad invisible: se ve el mundo cotidiano de un adolescente, por tanto presenta y  esconde muchos sentidos y cosas que desconocemos; esa cosa misteriosa transforma a todas las imágenes en arte.
El público ha sido impactante, cada imagen representa la mirada de cada persona y su grupo familiar y de amistades, esto multiplicado por mil ha hecho que la muestra sea constantemente visitada y comentada en redes sociales.

CENTRO CULTURAL RECOLETA
Junio 1930, CABA
Entrada libre
Horarios del Recoleta: martes a viernes, de 13.30 h a 22 h. Sábados, domingos y feriados de 11.30 h a 22 h. Lunes cerrado.

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