A los 84 años falleció el artista argentino Luis Wells (1939-2023) en la ciudad cordobesa de Rio Ceballos donde eligió instalarse 20 años atrás.
Fundador del movimiento informalista junto con Alberto Greco y Kenneth Kemble, Wells fue un alma inquieta, siempre experimentando en todos los lenguajes y materiales en una permanente búsqueda del hacer artístico.

Wells fue una figura clave en el panorama del arte contemporáneo. Fue un antes y un después cuando en 1961 inauguró la exposición “Arte Destructivo” en la Galería Lirolay, con obras a contramano del “buen gusto” de la época.
Famosos fueron sus relieves y techos como el realizado para Osvaldo Giesso en 1964 para su vivienda o la maqueta que al presente forma parte de la colección del MoMA de NY.

A partir de los ochenta, Wells vuelve a la pintura introduciendo sus famosos “Toys” que rompen con la geometría del espacio plano de la tela.
Una constante a lo largo de la producción artística de Luis Wells es la importancia otorgada al volumen, el espacio y la participación del espectador a través de los objetos, relieves, techos, construcciones que realiza hasta la actualidad en diferentes escalas que lo llevan a concebir obras emplazadas en el espacio público, fundamentalmente en la provincia de Córdoba. En estos últimos años, mientras que en sus techos prima la monocromía, en los objetos, toys, explota una exuberancia de colores contrastantes que invade las formas. Una constante en Wells desde sus inicios fue la permanente experimentación con la materia y el color.
Y en todas estas búsquedas más allá del objetualista y la necesidad del volumen, Wells se autodefinía como un pintor que hace otras cosas. Citando a Mariana Fusaro: ”Un intuitivo» que «trabaja con el corazón más que con la cabeza”.


Su reciente exposición en MAC – Mercado de Arte de Córdoba en coincidencia con la inauguración de su nuevo museo en esa ciudad, lo motivó para seguir pintando hasta sus últimos días.

Luis Wells ha dejado un importante legado material y teórico y no quita que su ausencia también dejará un gran vacío entre los colegas y amigos que supo cultivar durante toda su vida.













