HELMUT DITSCH, artista extremo

14 marzo, 2014 18:23

Cafayate [800x600]

ESTE CONSAGRADO ARTISTA ARGENTINO CONTEMPORÁNEO, RADICADO EN EUROPA HACE MÁS DE DOS DÉCADAS, SE DESTACA TANTO POR LA MONUMENTALIDAD DE SUS OBRAS ASÍ COMO POR LA GENIALIDAD CON LA QUE LOGRAR REFLEJAR TANTO LOS PAISAJES COMO EL PROPIO AURA NATURAL DE LOS ESCENARIOS QUE REPRESENTA.

helmut Ditsch [640x480]

Una mañana de 1988, a la edad de 26 años, con un bolso con algo de ropa, pinceles y tan sólo el dinero que había recaudado de la venta de su motocicleta, partió rumbo a Austria, la tierra de sus antepasados, llevando también consigo un potencial artístico que por entonces ni siquiera él sabía que lo acompañaba. Pero el camino de un artista, se sabe, suele ser muchas veces sinuoso y frustrante, en el que la perseverancia en post de una meta puede ser el medio para mantener un sueño a flote. Ese fue el caso de Helmut Ditsch.
Nacido en 1962 en la localidad bonaerense de Villa Ballester, su formación artística se distingue por haber sido plenamente autodidacta, la que fue evidenciando una marcada evolución en el tiempo y que se distingue, inclusive, hasta la actualidad.

diez mandamientos II [640x480]
Sus obras se inspiran en puntos extremos de la Naturaleza. Esto tiene una razón. Siendo aún un niño, a la edad de 5 años, Helmut Ditsch perdió a su madre víctima de una enfermedad. La tragedia que impactó en su vida le llevó a preguntarle un día a su padre dónde se encontraba ella. Éste le respondió que la encontraría desde ahora en cada expresión de la Naturaleza. Aquella frase comenzaría a dar forma al intenso vínculo que hasta hoy une al artista con el mundo natural, impregnando, desde entonces, cada una de sus obras.
Elaborados sobre lienzos que alcanzan dimensiones monumentales, cada óleo de Helmut Ditsch refleja sus vivencias en los ámbitos naturales. Esta tendencia se radicalizó cuando en su adolescencia comenzó a escalar la Cordillera de los Andes -hasta convertirse en un eximio montañista-, y más tarde conoció los glaciares patagónicos, siempre presentes en sus temas. Es en estos escenarios solitarios e inconmensurables que Ditsch, influenciado por la frase de su padre, se reencuentra con el recuerdo de su madre, permitiéndole, al mismo tiempo, volcar toda su vertiente creativa y evidente virtuosismo artístico.

Punto sin retorno II [640x480]
Su primer vínculo con las bellas artes se produjo recién llegado a Europa, a donde había partido desencantado por las malas experiencias durante su inserción en el mundo comercial del arte local. Su bagaje artístico le permitió ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena, de donde egresó con las más altas distinciones. Su principal objetivo allí fue estudiar las técnicas de los grandes maestros de la pintura flamenca, entre ellos: Caspar David Friedrich y Vermeer Van Delft. Su deseo era claro: conocer la técnica perfecta para pintar luz, mérito alcanzado y que lo distingue hoy especialmente en el firmamento artístico.
En la ciudad de Viena, Helmut comenzó también a leer filosofía de manera profusa, la que también influiría en su trabajo artístico. Marcado por Nietzsche y su forma vitalista de entender el arte, así como por la filosofía existencialista de Heidegger, este artista contempla como una unidad su propia vida y su reflexión pictórica.
En acción, Helmut Ditsch determina el ámbito natural que llevará a la tela, para luego comenzar a interactuar con la Naturaleza: alcanza por sus propios medios la zona y permanece allí, frente a su escenario, durante jornadas completas captando la esencia y las características propias del lugar.
Los críticos definen que sólo mediante la reflexión y el trabajo a fondo de las percepciones, se alcanza ese impacto sublime que produce la obra de Ditsch. Justamente, la identificación de su arte siempre ha sido también motivo de polémicas para los especialistas. Se lo ha intentado referenciar dentro del hiperrealismo, sin embargo, quizás sea el propio artista quien de en la tecla al definirlo como “Realismo vivencial”, argumentando que éste no se somete a ninguna concepción pictórica, ni naturalista, ni realista, sino que nace de la contemplación espiritual y visual de la Naturaleza.
En Europa, su carrera artística cobró una dinámica que no se detuvo. En 1997 ya era considerado uno de los artistas jóvenes más exitosos y, dos años más tarde, llegó su consagración con la obra “La Cordillera”, adquirida por el Banco Central de Austria en una cifra récord para un artista plástico argentino. En el año 2000 instaló su atelier en Irlanda completando, en 2005, el ciclo “Grandes Temas Naturales” (que hasta ese momento abarcaba desiertos, montañas y hielos) con la obra “El Mar II”, inspirada en el Océano Atlántico y con la que más adelante batiría un nuevo récord de venta a nivel nacional.
En 2001, realizó su primera gran presentación ante el público argentino, en el Museo Nacional de Bellas Artes, congregando a más de 100 mil personas durante aquella memorable exposición unipersonal. El fenómeno social se repitió en 2006, cuando fue invitado a participar en forma exclusiva de la transcendental Feria Internacional del Libro, donde el interminable caudal de público superó todas las proyecciones previstas para la muestra.
En noviembre de 2010, reinsertado en su propio país, tal cual su deseo, Helmut Ditsch decidió iniciar una muestra itinerante por distintos puntos de la Argentina junto a algunas de sus obras más emblemáticas. Paralelamente, su caudal artístico comenzó a recorrer diversas vertientes creativas, incluyendo concepciones como el diseño automotor, de indumentaria, la composición musical y la elaboración de vinos de alta gama.
Germán Heidel

Leave a reply

required

required

optional