El Pabellón de las Bellas Artes de la UCA bajo la dirección de Verónica Parselis, reabre sus salas con la exposición “Valparaíso” del artista chileno Marcelo Kohn con la curaduría de Ernesto Muñoz.

A menudo, la mirada del habitante y del visitante de Valparaíso se pierde en la inmensidad azul del mar que se extiende frente al puerto. Sin embargo, esta exposición propone un giro hacia el interior: una visión introspectiva dirigida hacia el laberinto de sus cerros, la urdimbre de sus calles y la calidez de sus casas.


Pasó tiempo hasta que pude vincular esto que veía en los espacios de Valparaiso a la relación de sus habitantes con ellos mismos, con los otros y con el entorno.
Marcelo Kohn
Apareció este movimiento de mi atención hacia mí persona, hacia mi interior, hacia mi intimidad. Siento que es producto de la fuerza de este colorido deslavado en las imágenes.
Es el potente llamado que ejerce sobre mí esta ciudad, Valparaiso. Me aleja de la inmediatez y la superficialidad.


Más que documentar un lugar, Marcelo Kohn propone una experiencia de contemplación. Sus imágenes invitan al espectador a recorrer la ciudad con lentitud, permitiendo que emerjan sus propias memorias y emociones. Porque, al final, el verdadero paisaje de estas fotografías no es Valparaíso, sino el territorio íntimo que la ciudad despierta en quien la observa.

La ciudad de Marcelo Kohn en “Un manto de tristeza” es impregnada por un aliento nostálgico que fluye en las raíces de todos sus habitantes.
Ernesto Muñoz
Aunque no se manifieste físicamente en las obras, esta nostalgia está presente en cómo sus retinas capturan y desvelan su esencia. Desde la ropa tendida hasta el pescado vendido con letras en las llanuras de los cerros, pasando por las partidas de pichanga en la ascensión de las colinas, estos elementos tejen el tejido conceptual de la exposición. Pero no se trata únicamente de edificios desde una perspectiva arquitectónica, sino de una mirada compartida, donde todos los individuos se entrelazan en una hermandad secreta, portadores de las historias de generaciones pasadas.
Al llegar al puerto, uno se empapa de ese aliento característico de la ciudad. La enigmática fachada del gran Luciano compite con la austeridad del edificio legislativo, destituido de presencias espectrales.
Marcelo, desde su papel de visitante, ensambla una visión única. Aunque tantos hayan posado sus miradas en este lugar, pocos han alcanzado a tocar su corazón de la misma manera.
En un tiempo donde la prisa suele impedirnos habitar y contemplar el entorno, esta exposición ofrece un espacio de pausa y reflexión. Es una invitación a descifrar la poesía visual de un Valparaíso que, al igual que en los versos y canciones que lo han inmortalizado, sigue renaciendo a través del tiempo, la memoria y la mirada de quienes la observan con detenimiento.
Pabellón de las Artes de la UCA – Av. Alicia Moreau de Justo 1300, Puerto Madero.
Del 3 al 27 de septiembre, todos los días de 11 a 19 hs.












