ARTEMIO ALISIO muestra antológica

24 noviembre, 2014 22:51

Hacavitz -Popol [800x600]

 

El Centro Cultural Borges invita a la inauguración de la Muestra antológica de Artemio Alisio (1942-2006) el 27 de Noviembre a las 19hs en Sala 23 Pabellón Berni.

Después del diluvio, 1997

Después del diluvio, 1997

Dueño de un gran dominio de las técnicas y de los recursos plásticos, supo insuflar a cada plano, a todo trozo de barro cocido, de un convocante magnetismo”, dice J. M. Taverna Irigoyen, curador de la exposición que abarca el período 1970-2005 del polifacético artista argentino conocido también, por su actividad como fundador y Director del Museo Provincial de Dibujo y Grabado Guamán Poma de Entre Ríos.

“Con A de América” inaugura el 27 de Noviembre a las 19hs en Sala 23 Pabellón Berni del Centro Cultural Borges (San Martín y Viamonte, Ciudad de Buenos Aires).

El chaman

El chaman

ALISIO CON A DE AMÉRICA
¿Qué mueve a Artemio Alisio a recrear imágenes en torno al Popol Vuh?
¿Qué razones para desentrañar los códigos de una Biblia indígena, de una civilización soterrada, de lenguas que nos son extrañas y remotas?. Quizá una fuerza ancestral, un llamado desde los orígenes, la riqueza de un canto y la potencialidad de un grito. Tal vez, el deslumbramiento por el diluvio el redescubrimiento de las historias de la región quiché. Seguramente, en fin, su propia necesidad de interpretar ritos y protagonismos telúricos de milenaria raigambre, en los cuales, sin embargo, subyacen indelebles las huellas de nuestra americanidad.

El vuelo

El vuelo

Alisio es un taumaturgo genial, que teje y entresaca contenidos, amasa barro y renueva símbolos plumarios, inventa pigmentos de alegoría y convoca al hechizo. Todo, cada rito, lo plasma naturalmente: como quien late o respira. Y ello, precisamente, es lo que da a su proceso creativo altura simbólica y acorde universal.
Los valores plásticos, constituyen seguramente, su mayor fortaleza. No hay en su tratamiento del plano, en la que a veces imprecisa linealidad de sus formas, en el esoterismo de sus atmósferas cromáticas, un solo acento literario o costumbrista. Sus formas (que trascienden de sí mismas, como auténticas simbologías de base) estructuran el plano desde lo más interno del soporte.

Los aliados, 1999

Los aliados, 1999

Formas erosionadas, formas arañadas por el tiempo, inscriptas en una verdadera cosmovisión genésica, están más allá de resabios hápticos y de alusiones rupestres. Son formas historiadas en una memoria que no tiene principio; escrituras de cielo y tierra para descifrar allá y acá; energías que no terminan jamás de liberar sus fuerzas secretas…
En esas formas-no tránsitos de alegorías, no acuerdos lúdicos, no fraseos circunstanciales, el Popol Vuh, el Libro del Consejo de los mayas, abre sus páginas de sortilegio. Inagotable. Profundísimo: como grieta que llega hasta el corazón de la Tierra.
Hondo de sapiencia, inmutable a todo rito. Abre sus páginas en la recreación prudente y a la vez fervorosa de un imaginero del Siglo XX. Y torna a convocar, a seducir, a transportar en vuelos de hechicería. Como si los lenguajes de la imagen recreada bastaran para trasponer siglos y culturas y códigos y entraran en el gran túnel de los milagros redivivos: el diluvio, el génesis, la ascensión, la reencarnación… La multiplicación de los hombres y la lluvia de los peces. El castigo de la naturaleza y la redención de los credos. El alumbramiento de los hombres-pájaros y el bautismo final de las aguas. Extraño es comprobar en que medida Alisio conjuga lo sensorial a lo sensitivo en diálogo plástico y cultural. En que grado su propuesta artística suma y vertebra alusiones y fantasías, acentos y matices, pigmentos y texturas, luces y sombras, cuerpos y espíritus.

Plenario de fantasmas, 1995

Plenario de fantasmas, 1995

En el Popol Vuh, Artemio Alisio recupera algo más que una Memoria de Amerindia. También torna a vivificar la síncopa de una civilización potente y enigmática como pocas. Y en el enlace de ritmos visuales y morfológicos, su pintura establece una serie de asociaciones, de vínculos y de registros alegóricos, que realmente sorprenden, cuando no deslumbran por su riqueza.
El hecho –por sobre la identidad de los mensajes y su desciframiento estético-importa fundamentalmente como avance en la impregnación universal de nuestras culturas milenarias. Esos tejidos cifrados que Artemio Alisio redimensiona con una entrega singularísima y un lenguaje tan depurado como misteriosamente mimético.
Quizá las huellas de Tamayo, de Lam y de Matta estén tras sus pasos. Entre esas imágenes bañadas de ocres, de tierras, de azules profundísimos, verdes y amarillos de fosforescencia. Tal vez se transparenten en algunos de sus hechiceros, de sus profesantes, de sus fantasmas…

Tawa, 1985

Tawa, 1985

En esta muestra antológica, en la que se exhiben sus iniciales propuestas surrealistas que van entroncando con posteriores construcciones telúrico-matéricas, lo importante es que Alisio abre, con su pintura, un espacio fértil de idealidades. Un espacio en el que la libertad representa todo un universo de voluntades. A fin que la libertad no se transforme en una estatua, como razonaba el mismo Roberto Matta. Y para que nuestras raíces, las fuerzas atávicas que nos representan y contienen, no sean tan solo escrituras y códices a descifrar.
J.M. Taverna Irigoyen
Curador – Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes

1 Comment

  • …”Algunos arqueólogos se han esforzado en encontrar las narraciones del Popol Vuh en los jeroglíficos mayas del período prehispánico. Otros aseguran que fue escrito en lengua maya con caracteres latinos con base en la tradición oral en el siglo XVI o XVII. El texto de Ximénez procede ciertamente de la Época Colonial.

    Estudiosos como René Acuña han puesto en duda que el contenido reflejado en el Popol Vuh sea realmente maya, pues señala que «el Popol Vuh es un libro diseñado y ejecutado con conceptos occidentales. Su unidad de composición es tal que da pie para postular un solo recolector de las narraciones. Y no parece que este haya sido un autodidacta espontáneo nativo que redactó las memorias de su nación».6 Se debe tener en cuenta que el libro fue utilizado para evangelizar a los indígenas en su momento.

    Para apoyar esta teoría se basa en ciertos errores de transcripción que comete Ximénez al trasladar el texto, lo cual revela su desconocimiento de la lengua k’iche’. Señala categóricamente Acuña: «Si la fidelidad con que Ximénez copió y tradujo el texto quiché fuera el criterio para establecer la autenticidad del Popol Vuh, habría, de inmediato, que declararlo falso […] Enumerar en detalle todas las inexactitudes que Ximénez introdujo podría justificar un trabajo de páginas cuyo número no se puede cuantificar […] Ante la imposibilidad de efectuar aquí un examen pormenorizado de las traducciones que hizo Ximénez del Popol Vuh, tendré que limitarme a decir que son desiguales y muy infieles y que el fraile omitió traducir un elevado porcentaje del texto. Mi apreciación se basa en el minucioso análisis comparativo que he realizado de las primeras 1,180 líneas del Popol Vuh con las dos versiones españolas de fray Francisco. Pero mi intención no está dirigida a desacreditar la competencia lingüística de este religioso, sino a poner de manifiesto que, con el escaso conocimiento de la lengua quiché que poseía, resulta natural que haya desfigurado la obra al copiarla».7 Al poner en duda la capacidad de Ximénez de manejar la lengua maya surge la duda lógica de si el Popol Vuh es un texto original maya, puesto que en la actualidad solo se cuenta con la versión de dicho religioso. En este punto, un crítico ha llegado a la conclusión de que «no está suficientemente establecida la medida de la interacción que Ximénez tiene con el texto […] y sin discutir lo que pudiera constituir un discurso indígena auténtico, por lo menos se pueden identificar algunas de las ideas contenidas en el primer folio recto como no totalmente indígenas».2

    Es posible cuestionar la existencia de un libro original de procedencia prehispánica,8 lo que llevaría a la conclusión lógica de que fue escrito con apoyo de la tradición oral. Su muy cercana analogía con el Génesis de la Biblia hace pensar que su escritura estuvo dirigida por los frailes. Asimismo, la aparición de las genealogías, que se extienden hasta la Época Colonial, imposibilita la afirmación de que el original que copió Ximénez pertenezca al período prehispánico.”…

    Estos comentarios sobre estudios de especialistas no ponen en duda el, origen de lo expresado pero , se debe considerar el testimonio documental antes que la exaltación pro obra.
    Juan Vassallo Ulloa
    Conservador Restaurador de Museos

Leave a reply

required

required

optional