Por varios motivos no significativos no lo compré de inmediato. Sólo lo hice tras haber leído una entrevista que la socióloga inglesa (licenciada en Historia del Arte) le hace a Damien Hirst. El texto acompaña la imagen de este señor junto a una de sus “realizaciones”: una vaca ahorcada, todavía las patas al aire como última defensa y el vientre abierto habiendo lanzado en el piso vísceras, intestinos voluminosos, líquido, sangre. A su lado el famoso personaje, ícono british (menos mal que están Bacon y su discípulo Freud) mirándola con rostro levemente mofletudo, levemente malicioso. Un espectáculo no digo ingrato sino inmundo, no por el animal por supuesto sino por la mente de este otro animal al que el bueno de Aristóteles consideró racional. Actualmente un estandarte del arte de su país, renovó el prestigio nacional en el universo mediático de la cultura contemporánea - el cadáver en formol de su Tiburón pegó la vuelta al mundo." /> Por varios motivos no significativos no lo compré de inmediato. Sólo lo hice tras haber leído una entrevista que la socióloga inglesa (licenciada en Historia del Arte) le hace a Damien Hirst. El texto acompaña la imagen de este señor junto a una de sus “realizaciones”: una vaca ahorcada, todavía las patas al aire como última defensa y el vientre abierto habiendo lanzado en el piso vísceras, intestinos voluminosos, líquido, sangre. A su lado el famoso personaje, ícono british (menos mal que están Bacon y su discípulo Freud) mirándola con rostro levemente mofletudo, levemente malicioso. Un espectáculo no digo ingrato sino inmundo, no por el animal por supuesto sino por la mente de este otro animal al que el bueno de Aristóteles consideró racional. Actualmente un estandarte del arte de su país, renovó el prestigio nacional en el universo mediático de la cultura contemporánea - el cadáver en formol de su Tiburón pegó la vuelta al mundo." />

Archive for julio, 2009

SIETE DIAS EN EL MUNDO DEL ARTE

      Se entiende. Se trata de Siete días en el mundo del arte, el libro de Sarah Thornton que desde hace algún tiempo todo el mundo recomienda leer. Traducido a diez idiomas, se convirtió en un bestseller que ha cosechado una cantidad inusual de alabanzas. Por varios motivos no significativos no lo compré de inmediato. Sólo lo hice tras haber leído una entrevista que la socióloga inglesa (licenciada en Historia del Arte) le hace a Damien Hirst. El texto acompaña la imagen de este señor junto a una de sus “realizaciones”: una vaca ahorcada, todavía las patas al aire como última defensa y el vientre abierto habiendo lanzado en el piso vísceras, intestinos voluminosos, líquido, sangre. A su lado el famoso personaje, ícono british (menos mal que están Bacon y su discípulo Freud) mirándola con rostro levemente mofletudo, levemente malicioso. Un espectáculo no digo ingrato sino inmundo, no por el animal por supuesto sino por la mente de este otro animal al que el bueno de Aristóteles consideró racional. Actualmente un estandarte del arte de su país, renovó el prestigio nacional en el universo mediático de la cultura contemporánea – el cadáver en formol de su Tiburón pegó la vuelta al mundo.